Kit-Kat
Acabo de llegar.
SÃ, necesito tomarme un respiro, tomarme un kit-kat.
Y lo peor es que no es tan fácil.
Porque mi cerebro se niega a desconectar.
Puede ser que se deba a haberme despertado antes de que salga ni un pequeño resquicio de luz solar.
Puede ser que las cosas no estén saliendo como quiero.
Puede ser que en 4 horas me haya vuelto a replantear que va a pasar dentro de menos de un año con mi vida.
Puede ser que te eche de menos, o a ti, o que eche de menos a demasiada gente.
Puede ser que no me haya dado cuenta de que no eres lo que yo espero de un amigo.
Puede ser que siento que otra vez volvemos a lo mismo, y ya esté un poco cansado.
Puede ser que no me acostumbré todavÃa a dormir poco.
Puede ser que no sepa arrancar y la situación me supere.
Puede ser que “agricultor tonto, patatas grandesâ€
O quizá solo sea un mal dÃa y todo se me vaya con una ducha, asà que, por si acaso, voy a probar.
